Hay un momento, en toda web, en el que el mantenimiento deja de ser mantenimiento y pasa a ser poner parches. Lo vemos cada mes: webs que funcionan, sí, pero que tiemblan con cada actualización, que tardan una eternidad en el móvil y que ya no se pueden tocar sin llamar a alguien.
Mantener una web es barato. Rehacerla, no. Por eso vale la pena saber distinguir cuándo todavía toca reparar y cuándo estás pagando cada mes por alargar algo que ya no aguanta.
1. El tema lleva años sin actualizarse

Un tema abandonado por su autor no es solo una web que se ve antigua: es una web que dejará de funcionar. Cuando WordPress da un salto de versión, el tema que nadie mantiene se queda atrás, y el día que se rompe no hay nadie al otro lado para arreglarlo.
Mira la fecha de la última actualización de tu tema. Si pasa de dos años, ya no tienes un tema: tienes una cuenta atrás.
2. Cada actualización rompe algo
Actualizar debería ser aburrido. Si cada mes hay un menú que se desmonta, un formulario que deja de enviar o una página que se descoloca, no es mala suerte: es que lo que hay debajo está atado con hilo.
3. Va lenta en el móvil y ya lo has probado todo
Caché, compresión de imágenes, un alojamiento mejor. Si has hecho todo eso y el móvil sigue tardando más de tres segundos, el problema no es la velocidad: es el peso de cómo está construida. Hay webs que no se pueden hacer rápidas sin rehacerlas.
4. En el móvil se ve apañada, no pensada
Que una web se vea en el móvil no significa que esté hecha para el móvil. Textos que hay que leer haciendo zoom, botones demasiado pequeños para el dedo, tablas que se salen por un lado. Hoy la mayoría de tus clientes te verán por primera vez en una pantalla de seis pulgadas, y esa es la única visita que cuenta.
5. Tienes veinte plugins haciendo el trabajo del tema

Un plugin para los formularios, otro para los botones, otro para las columnas, otro para corregir lo que hace el tercero. Cada plugin es código de terceros, es una actualización más que puede romperse y es peso que carga el visitante. Cuando la lista pasa de quince, normalmente no tienes un problema de plugins: tienes un tema que no hace su trabajo.
6. No puedes añadir un servicio nuevo sin pedir ayuda
Esta es la que más dinero cuesta, y casi nadie la cuenta. Si para publicar una página nueva de un servicio tienes que escribir a alguien y esperar, acabarás no publicándola. Y una web que no crece con el negocio es una web que lo frena.
Cuando llegamos a este punto suele salir mejor rehacerla que seguir remendándola. Es el trabajo que hacen los compañeros de diseño web a medida: partir de lo que ya funciona, conservar las direcciones que Google ya tiene indexadas y dejar una base que el cliente pueda tocar solo.
7. Hace años que no entra ningún cliente por la web
Si la web no trae ni una llamada, ni un presupuesto, ni un correo en todo el año, mantenerla es pagar por tener un folleto colgado. No hace falta correr a rehacerla: hace falta preguntarse antes por qué no trae nada, que no siempre es el diseño.
Reparar o rehacer: la regla rápida
| Si el problema es… | Qué toca | Por qué |
|---|---|---|
| Velocidad, seguridad, actualizaciones, copias | Reparar | Es mantenimiento: se resuelve y sale a cuenta |
| El tema, cómo está montada, no se puede tocar | Rehacer | Repararlo es pagar dos veces, ahora y dentro de un año |
| Se ve antigua pero funciona bien | Renovar solo el diseño | No hace falta empezar de cero |
La regla del año. Si lo que vas a gastar en parches durante los próximos doce meses se acerca a lo que cuesta rehacerla, rehacerla es más barato. Y además te quedas con una base que aguanta unos cuantos años.
Si tienes dudas sobre cuál es tu caso, escríbenos y le echamos un vistazo. Y si lo que quieres es rehacerla bien hecha, lo llevan los de seomarket, con quienes trabajamos desde hace años.
¿Quieres que le echemos un vistazo?
Te decimos sin compromiso si tu web todavía se puede mantener o ya toca rehacerla.







